¿Por quién doblan las campanas en Chile? (Autora: Joliette Otarola*)

campanero joven

Las campanas con su sonido metálico, a lo largo de la historia han tenido la función de convocar a la comunidad, avisar del peligro, llamar a las fiestas, vociferar públicamente que debía concurrirse al centro de la ciudad.

Hoy en Chile, aquellas campanas se transformaron simbólicamente en jóvenes que a través de la evasión en las estaciones de metro, movilizaron, supieron multiplicarse y paralizar un país para que estuviera dispuesto a escucharles.

El actual conflicto que vive nuestro país, es resultado de cuarenta años de intercambio monetario de derechos sociales. Cuarenta años en los que la participación tuvo un espacio reducido y contenido, generalmente asociado a organizaciones de la sociedad civil con limitado ejercicio en la toma de decisiones, y en las que por cierto, los y las jóvenes no estuvieron representados robustamente.

Prever las consecuencias de este modelo de relaciones sociales y económicas, fue de interés casi exclusivamente académico, política sin decisión y, quedó en el discurso poco pragmático, cuando se necesitaba pragmatismo.

Juventud y violencia ha sido un binomio repetido en estas semanas, la precarización de las formas de diálogo que se han sostenido por décadas, parecen haber llevado a una gran tensión entre la necesidad de cambio urgente que plantearon los y las jóvenes y sumado a la matriz de comprensión “adultocéntrica” (en palabras de Klaudio Duarte) que requiere de niveles de control exagerado para iniciar un camino de abordaje. Dicha forma ha sido la más a mano en un Estado que no cautela el ejercicio de derechos ciudadanos. Seguir leyendo

De Invasores, Noches y Amanecidas (Por Tito Flores Cáceres)

los-invasoresCuando a mediados de octubre, la esposa del Presidente de la República, en un arranque de sincera angustia, pero a la vez de gran torpeza política, le comentaba a sus cercanas, a través de un audio que se viralizó rápidamente, que lo que ocurría en Chile en aquel momento de “estallido social” parecía una verdadera “invasión alienígena”, probablemente sin ella saberlo, transformaba con sus palabras, al dramaturgo Egon Wolff y al entonces director de teatro, Víctor Jara, en verdaderos clarividentes, cuyas profecías se hacían reales exactamente cincuenta y seis años después de anunciarlas.

Y es que precisamente el 19 de octubre de 1963  en la Sala Antonio Varas del Teatro de la Universidad de Chile, se estrenó la obra Los Invasores, con las actuaciones, entre otros, de Bélgica Castro, Tennyson Ferrada y María Canepa. En ella, un grupo de andrajosos invade no sólo la casa de los Meyer, una acaudalada familia de la alta burguesía chilena, sino que toda aquella luminosa y bella parte de la ciudad, es profanada por la horda gris y repugnante de los harapientos provenientes de los márgenes y arrabales.

Aquella invasión de pobreza y fealdad entonces, es simbólicamente en la Obra, la misma invasión de personas venidas de “otros mundos”, de verdaderos aliens-sociales, de la que se lamentaba atónita, la “Primera Dama” de la Nación. Porque precisamente lo que ha ocurrido en Chile desde la época en que se impusiera el “Peso de la Noche” portaleano, es decir el orden social y racial, en el que lo rico, blanco, hermoso y europeo, se superpuso a lo pobre, moreno, tosco y mestizo, es que la quietud de la masa, había sido la garantía de la tranquilidad pública. Seguir leyendo

Hobbes y Rousseau trepan por Chile (Por Tito Flores C.)

IMG_2019-11-06_14-03-11Cuarenta años después de que de la magistral pluma de Marcela Paz y Alicia Morel, dieran vida a Perico, el niño que desde Tierra del Fuego trepaba por Chile, en busca de su padre, hoy, dos próceres de la filosofía política universal, hacen su propio recorrido por el país. Lo iniciaron al comenzar el “estallido social”, y desde aquel día, han venido encontrándose y desencontrándose en su andar, en las calles, en los medios de comunicación y en los escenarios políticos nacionales, encarnados de las más diversas maneras, a veces por  gobernantes, otras veces por militares, parlamentarios o policías y en muchos momentos también, por líderes de opinión y por ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes. Me refiero por cierto, a Thomas Hobbes y a Jean-Jacques Rousseau.

Así las cosas, y dado que ambos son ladinos y añosos, y se mimetizan haciéndose incluso invisibles para los observadores más prevenidos, es que parece recomendable sacarlos a colación, recordarlos, y comenzar a ver cómo están haciendo de las suyas en un país, que hoy se bate entre quienes se la están jugando por la restauración del “oasis perdido” y quienes lo están haciendo por el “cambio profundo”.  Seguir leyendo

Trump y los Ratones que Rugen (Por Tito Flores C.)

Columna de Opinión publicada en “Voces” del diario La Tercera.

En una vieja y satírica película protagonizada por Peter Sellers, titulada “El Ratón que Ruge”, el Ducado de Gran Fenwick, el país más pequeño del mundo, sumido en una profunda crisis económica, derivada de la cesación de compra por parte de Estados Unidos de su único producto de exportación, una variedad de vino de la cepa pinot, decide declararle la guerra a aquel país. De este modo, razonaban en el film sus máximas autoridades, al rendirse rápida e incondicionalmente después de tal declaración, Gran Fenwick terminaría recibiendo la ayuda necesaria para la reconstrucción del país. Se aludía con ello implícitamente al Plan Marshall, la iniciativa norteamericana de ayuda a Europa post segunda Guerra Mundial, cuya implementación, en la época de la grabación de la mencionada película, estaba en su máximo apogeo.

Lo interesante del film no es tanto la aparente ingenuidad del razonamiento de los gobernantes del mencionado ducado, sino sobre todo, y perdónenme el spoiler, su audacia, por cuanto al no recibir respuesta formal a su declaración unilateral de guerra, que había sido menospreciada al momento de recepcionarla por funcionarios gubernamentales intermedios norteamericanos,  su honor puede más, y deciden invadir por mar a Estados Unidos, premunidos únicamente de arcos y flechas y haciendo uso de un pequeño y esmirriado barco alquilado.

Lo curioso es que después de una serie de enredos y equivocaciones, terminan “secuestrando” una bomba nuclear, con lo que de ser un verdadero “país de mierda”, si usáramos la coprolálica y reciente expresión tipológica de Donald Trump, Gran Fenwick se transforma circunstancialmente, en una potencia, en un “ratón que ruge” capaz de poner de rodillas a Norteamérica, que se ve obligada a pactar con el Ducado un acuerdo de paz, que incluía por cierto, un robusto programa de ayuda para el pequeño país.

Gran Fenwick podría ser en sí mismo una gran metáfora de todos aquellos países que a lo largo de la historia reciente, terminaron sumidos en un rol periférico en el orden mundial, como meros proveedores de materias primas o de productos con escaso valor agregado. De aquellas naciones que producto de la aplicación de la “Doctrina Monroe”, de la “Doctrina del Gran Garrote” de Theodore Roosvelt o de los acuerdos de la Conferencia de Berlín, que repartió África entre los imperios europeos del siglo XIX, no les quedó más que aceptar que sus riquezas fueran expoliadas, que su población fuera pauperizada y que sus gobiernos fueran meros títeres de la voluntad de las grandes potencias tutelares. Seguir leyendo

Una Cuestión de Tamaño (Por Tito Flores C.)

Columna de Opinión publicada originalmente en “Voces” de La Tercera

Para un lector o auditor distraído por las celebraciones de Año Nuevo, podía parecer perfectamente una discusión de camarín de machitos adolescentes barriobajeros. Sin embargo, en realidad, el año comenzaba con dos líderes de países con armamento nuclear, enviándose mensajes públicos, sobre “quién lo tenía más grande”. Así, mientras Kim Jong-Un señalaba en su discurso de Año Nuevo, que todo Estados Unidos se encontraba al alcance de las armas nucleares norcoreanas y se jactaba de “tener un botón en su escritorio”, Donald Trump respondía agresivo y casi inmediatamente, que él también tenía uno, “pero mucho más grande y poderoso” y, agregaba, que el suyo “realmente funcionaba”. Con ello, el presidente de Estados Unidos, terminaba de configurar esta especie de diálogo “machistoide” con guiños freudianos, sobre uso y tamaño del instrumental.

En una de sus obras, el lacaniano, filósofo y psicoanalista (para seguir en línea con la escena inicial)  Slajov Zizek, señala que los chinos tienen una peculiar forma de maldecir a alguien: “ojalá que vivas en tiempos interesantes”, le desean a su enemigo. Y es que son precisamente las épocas aburridas, las que están llenas de estabilidad y certidumbre, mientras que las interesantes, están plagadas de dudas, sombras y crisis. En ellas, no se vive bien. Podrán estar repletas de “entretenciones” y de hechos que colmarán posteriormente los libros de historia, pero de la misma manera, abundan los miedos y las turbulencias. Seguir leyendo