Tres causales de aborto a las reformas sociales en Chile

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Por Tito Flores Cáceres

El “realismo sin renuncia” anunciado hace algunas semanas, y la insistencia en la necesidad de darle un carácter gradual a los cambios, efectuada de manera casi orquestada durante los últimos días, por parte de los ministros del Interior y de Hacienda, parecen indicar que de verdad estamos en presencia de un verdadero aborto a las propuestas de transformaciones profundas prometidas en el programa de gobierno de la presidenta Bachelet.

Recordemos que durante la campaña de 2013, el eje del discurso de la entonces candidata de la Nueva Mayoría, estuvo ligado a la necesidad que tenía Chile, de avanzar de manera decidida en la reducción de la desigualdad social que caracterizaba al país, y que lo ubicaba en los últimos lugares en los rankings internacionales sobre la materia.

La audacia de las propuestas de cambio sin embargo, duraron apenas algo más de un año. Hoy en cambio, prima lo que parece ser una actitud cauta del Ejecutivo, rayana en lo timorato, y que vuelve a aferrarse como hace veinticinco años, al avance meramente incremental de las políticas públicas.

A mi modo de ver, tres serían las causales de este aborto a las reformas. En primer lugar existe un déficit en la conducción política de la presidenta de la República. Lamentablemente el escándalo ligado a acusaciones de corrupción y de financiamiento ilegal de la política, que involucraron tanto a su familia directa, como a su brazo derecho político, el ex ministro del Interior, vino a afectar severamente no sólo la popularidad, sino que además la legitimidad de la primera mandataria, rasgo que era su pincipal capital político. Así lo revelan las últimas encuestas que constatan la caída libre de la presidenta y de su gobierno en esta materia. Con poco respaldo, con escasa legitimidad y con una mezquina confianza ciudadana, ningún gobierno puede acometer la titánica tarea del llevar adelante el conjunto de reformas comprometidas. Así las cosas, desde un punto de vista estratégico no le queda otra alternativa al Ejecutivo, que ajustar expectativas y sacar adelante lo que queda del gobierno con un compromiso modesto, aún cuando paradojalmente , ello implique una mayor caída en el apoyo. Sigue leyendo

Inundación: ¿Desastre o Catástrofe?

viña-574x382A propósito del intenso temporal que afecta al centro norte de Chile, que se suma a varios otros fatídicos eventos naturales ocurridos en el país el 2015, viene al caso diferenciar los conceptos de catástrofe de desastre, que tanta confusión provoca entre legos en la materia.

Según aclara Karlos Pérez de Armiño en el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación para el Desarrollo, mientras la catástrofe es un evento natural (sequía, inundación, huracán) o humano (conflicto armado, accidente nuclear) que actúa como detonante de una crisis,  el desastre consiste en el impacto de esa crisis, en sus perniciosas consecuencias humanas, sociales y económicas, tales como: el hundimiento de los sistemas de sustento, las hambrunas, las epidemias, el incremento de la mortalidad, las migraciones forzosas (con el consiguiente abandono de las casas y las actividades económicas, y con la fragmentación de comunidades y familias), la desestructuración de la sociedad, la alteración de sus normas éticas y sociales, entre otras.

El desastre por tanto, continúa Pérez de Armiño, se produce como consecuencia de un proceso de crisis que es desencadenado por una catástrofe, al actuar sobre una determinada situación de vulnerabilidad preexistente, cuando la comunidad o sectores afectados no disponen de las capacidades necesarias para ejecutar las estrategias de afrontamiento con las que resistir a tal proceso.

De esta forma, la interrelación entre tales factores se podría expresar con la siguiente fórmula:

Desastre = vulnerabilidad + catástrofe – estrategias de afrontamiento

En consecuencia, Chile durante este 2015 ha sufrido gran cantidad de catástrofes de carácter natural: aludes, inundaciones, erupciones volcánicas, entre otras, pero gracias a los recursos disponibles y a los planes para afrontarlas, estas no se han convertido en desastres, es decir, no se ha visto comprometida la estabilidad social ni política del país a causa de estos eventos. La fortaleza institucional y material han salvado al austral país.

Nueva revolución digital: De la internet del consumo a la internet de la producción

nueva revolucion digitalEn el marco de la  quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, la CEPAL presentó el documento  La nueva revolución digital: de la Internet del consumo a la Internet de la producción que “analiza las tendencias tecnológicas más recientes en el ámbito digital (como la analítica de los grandes datos y la Internet de las cosas), la situación de los países de la región en materia de acceso y apropiación de esas tecnologías, y las principales áreas de debate internacional que determinarán el futuro de la Internet y el uso de las tecnologías digitales”.

En la oportunidad la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, doña Alicia Bárcenas, señaló que América Latina debe integrarse a la revolución digital mediante la incorporación de las nuevas tecnologías a la estructura productiva, ya que ello impacta directamente en su crecimiento. En este sentido planteó que la revolución digital y la de los datos son unos de los mayores cambios de paradigma a nivel global, y ambas pueden impulsar nuevos modelos de negocio, nuevas herramientas de políticas públicas y nuevas formas de participación ciudadana sustentadas por la economía digital.

Descargue el documento de la CEPAL aquí.

Entre la nieve inclusiva y los niños bien: La oculta violencia del Chile Clasista

Por Tito Flores C.
Es gracioso. la semana recién pasada, casi de manera simultánea, dos hechos ligados de una u otra forma a la idea de la existencia de clasismo en Chile, publicados en diferentes medios de comunicación nacional, adquirieron visos de escándalo. Y lo gracioso es precisamente aquello, que las personas aún se escandalicen, y piensen que están descubriendo la pólvora, en un asunto que resulta obvio, para quien lo quiera ver.

Por una parte, la ex jefa de prensa de la UDI acusó públicamente a su partido de clasista y racista. Vaya novedad. Agregando que en la tienda existe una diferencia abismal entre los “niños bien”, aquellos de apellidos, estudios y rasgos simbólicos propia de la clase alta chilena, y los “tontos útiles”, los “carne de cañón”, el grupo que se creyó el discurso del compromiso popular del gremialismo, y que pensó que sin servidumbre, sino que a puro ñeque y talento, podían avanzar al interior del partido. Vaya ingenuidad.

El otro hecho, la publicación en un conocido vespertino nacional, de una columna medio en serio, medio en broma (aunque su sarcasmo era bastante mediocre), en la que se señalaba que hasta la nieve se ha vuelto “inclusiva” en Chile, y que por lo mismo, hoy es imposible tomar un pisco sour tranquilo en los centros de esquí, debido a la bulla que mete esa gente que va por el día, con sándwiches, termos con café y con vulgares choapinos de auto, para deslizarse cuesta abajo.

Admitámoslo. Hablar de clasismo, es para muchos una forma de resentimiento social. Así que esta columna arriesga a parecer resentida. Pero qué le vamos a hacer, clasismo también es teoría social, y teoría política y económica.

La Real Academia de la Lengua señala que clasismo es “la actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social”. Pero no vaya usted a creer que se trata de una discriminación tan burda como para ser abierta y explícita. En absoluto, se trata de una acción de baja intensidad, pero sostenida en el tiempo, las más de las veces implícita e invisible y que se sustenta en una serie de mecanismos sutiles de interacción social. Para referirse a estos mecanismos, el filósofo Pierre Bourdieau recurrió a las noción de “violencia simbólica”. Sigue leyendo

La “pecadora” OMS y sus recomendaciones para un aborto seguro

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Sarcásticamente, tomando los recientes intentos de la Conferencia Episcopal chilena de “capturar” al Estado y evitar la legislación que despenaliza el aborto en Chile por tres causales, podríamos decir que la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una “pecadora”.

Y lo es porque reconoce el aborto como un hecho, como un dato de la causa si se quiere, y considera que el elemento esencial en este caso, es establecer las condiciones sanitarias adecuadas para esta práctica.

Y es que esta entidad internacional reconoce que los riesgos de salud y de muerte para la mujer, asociados a un aborto clandestino e inseguro, que es la opción allí donde esta práctica es ilegal, constituye un grave problema de salud pública.

Así que tan osada es su opción “pecaminosa”, que ha llegado a publicar una guía técnica y de políticas para sistemas de salud, para un aborto sin riesgos.

Si quiere conocerla, descárguela aquí, pero antes, asegúrese de tener un confesionario cerca.

Chile el país de la OCDE en que las familias más gastan en Educación

Sabía usted que en Chile, el gasto que realizan las familias en educación primaria, secundaria y secundaria no terciaria, es la más alta entre los países de la OCDE. Representa un 22%, mientras que en Finlandia, el país modelo para Chile, este financiamiento es de menos de un 1%, porque lo costea casi en su totalidad el Estado. ¿Sigue dudando de que necesitamos reforma?

OECD gasto en educación 2015

El Triunfo Conservador en Chile: Menos Igualdad y Más Control de Identidad

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Por Tito Flores Cáceres.
En twitter: @rincondeflores

Es curioso cómo en los últimos tres meses, la agenda del gobierno de la presidenta Bachelet ha sufrido cambios tan drásticos, casi “volteretas” en jerga vulgar.

Y es que al anuncio de la doctrina del “realismo sin renuncia”, es decir, de una opción franca por el incrementalismo, se han sumado por una parte, la modificación al espíritu de los anuncios iniciales en materia de reformas y por otra, el énfasis en otros asuntos públicos, no previstos inicialmente, pero que por su carácter parecen no responder una sana y democrática flexibilización, sino que al ejercicio del poder y a la influencia que han ganado los sectores más conservadores del país, tanto dentro de la Nueva Mayoría, como fuera de ella.

Ejemplo claro de esto es lo anunciado ayer por la Mandataria, luego del “cónclave” de la coalición gobernante, en orden a que alumnos de las universidades privadas sí podrán optar por la gratuidad de sus estudios cumpliendo algunas condiciones, lo que viene a ser absolutamente contradictorio con lo planteado hace apenas dos meses por ella misma, en su discurso del 21 de mayo frente al Congreso Pleno, en el que fue tajante respecto a que la gratuidad solo apuntaría a las universidades del Consejo de Rectores.

Por si esto fuera poco, haciendo eco de lo que parece una campaña concertada para posicionar el tema de la inseguridad entre la opinión pública (cuando todas las estadísticas internacionales señalan que Chile es uno de los países más seguros de la región), el Ministro del Interior anuncia que, contrariamente a lo afirmado hasta ahora, el Gobierno de la presidenta Bachelet ha decidido apoyar a través de una indicación la iniciativa que autoriza el control de identidad preventivo por parte de las fuerzas policiales, en lo que para muchos críticos a la medida, viene a ser una re-edición de la polémica detención por sospecha, que significó durante largos años, la estigmatización de los sectores más pobres de la ciudadanía, especialmente de los más jóvenes.

Como ven, al parecer ante la renuncia de las prometidas medidas pro igualdad, sembrar el miedo y reponer el control de identidad, son medidas eficaces para asegurar algo de gobernabilidad. Una verdadera pena.