Chespirito y los Arquetipos Latinoamericanos

El_Chavo_CastPor Tito Flores Cáceres (*)

La muerte del “supercomediante”, Chespirito, trajo a la memoria colectiva latinoamericana, los personajes que él creara y que se convirtieron en verdaderos íconos de la cultura popular, desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Probablemente la genialidad de Roberto Gómez Bolaños, está asociada a su capacidad de generar contextos y personajes que grafican con suma claridad hasta hoy, el ser-en-el-mundo, de hombres y mujeres latinoamericanos.

La pobreza, la infancia, el desempleo, la violencia cotidiana, las familias monoparentales, las fiestas -tan importantes en la cultura morena-, aparecen nítidamente retratados en los programas creados por Chespirito. Sus personajes en tanto, representan figuras arquetípicas latinoamericanas. Entre otras, el pequeño burgués que vive de sus rentas (el señor Barriga); el desempleado crónico que se sustenta con trabajos informales esporádicos (don Ramón); el profesor que aspira y exige un status que le es esquivo en la realidad (el profesor Jirafales); el arribista o “aspiracional” como se diría en el argot actual, sin identidad de clase (Quico y doña Florinda); el niño abandonado o en situación de calle (el Chavo del ocho), como millones que vivieron y viven en la región hasta hoy; o el delincuente que pulula y que es parte del paisaje (con el Chompiras , el Peterete y el Sr. Hurtado).

super sam y chapulinMención aparte merece el Chapulín Colorado, un esmirriado héroe que se ufanaba de su condición de latinoamericano y que explícitamente entraba en conflicto con el modelo de súper hombre estadounidense. Véase a este respecto los capítulos en que compite con “Súper Sam”, una extraña mezcla entre Súperman y el Tío Sam, y cuyo lema “Time is Money” se contraponía con la nobleza del “No contaban con mi astucia”. Porque probablemente en América Latina a lo largo de la historia, a falta de poder y de recursos materiales, es precisamente la astucia, el ingenio e incluso la picardía, a las que se echa mano para enfrentar las situaciones difíciles.

El mundo de Chespirito es un mundo realista que recurre al humor como recurso sagrado para reírnos de la desgracia de una América Latina, que ampliando lo que Porfirio Díaz dijera acerca de México, desde siempre ha estado tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos. Por eso tal vez la verdadera “adicción” que ha provocado durante cuarenta años en los telespectadores de la región, generación tras generación. Porque nos sentimos reflejados en aquellos personajes, en sus conflictos, en sus venturas y desventuras. Al reírnos de ellos, nos reímos de nosotros mismos, redimiendo así nuestras penas y nuestras culpas.

Por eso y por mucho más, la cultura Latinoamericana está de luto. Porque a lo largo de cuatro décadas, este “súpercomediante” hizo que todos nuestros movimientos estuvieran fríamente calculados, aunque no nos tuvieran paciencia. A pesar que muchas veces nuestras antenitas de vinil no detectaran a tiempo la presencia del enemigo, supimos perdonar porque entendimos que, seguramente, se les había chispoteado. Y cuando no nos quedó de otra y no pudimos acusarles con nuestra mamá, hubo que recurrir a descalabrarle los cachetes a más de alguien, escudándonos eso sí, desde luego, en que todo había sido sin querer queriendo.

Así que sin más que agregar, con permisito dijo monchito…

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública.

Más derechos, menos privilegios y el pavor de la Derecha a la igualdad

escalon_1_1494Por Tito Flores Cáceres(*)

Abundan las situaciones a nivel mundial, en la historia contemporánea, en las que las fuerzas sociales y políticas conservadoras, hacen lo imposible por evitar el progreso social y la expansión de los derechos de las personas.

Por angas o por mangas, por la Patria, por el Orden, por la libertad de los mercados, por lo nocivo de las ideas foráneas, o porque así lo indica el Orden Natural y el EspírituSantoAmén, los grupos reaccionarios (como se los denominaba en la Revolución Francesa) han buscado mantener sus granjerías y sus situaciones de privilegio.

Chile no ha estado ajeno a hechos de esta naturaleza. Lo vivió Balmaceda. Lo padecieron iniciativas legislativas de corte educativo, laboral y social (la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria entre ellas) a lo largo de todo el siglo XX. Lo enfrentó Pedro Aguirre Cerda y su agenda industrializadora y reformista y lo sufrió el propio Salvador Allende.

Por eso no son de extrañar las declaraciones claramente orquestadas de la Derecha dura chilena, en orden, por una parte, a criticar de manera destemplada, irresponsable y descalificadora, a la Presidenta y a sus colaboradores más cercanos, y por otra, a efectuar un encubierto llamado a la sedición a través de spots de mucha gente linda y camisa blanca, pero en los que ilegítimamente, llaman a rebelarse contra el gobierno y sus medidas en materia social.

Y no es extraño porque precisamente las reformas impulsadas por el actual Gobierno chileno, más allá de errores y descoordinaciones, buscan efectuar cambios de fondo en el Orden Social chileno. Cambios que reviertan esa inmoral desigualdad entre los más ricos y los más pobres de la población, cercana a las 40 veces del volumen de ingresos mensuales y que nos sitúan en las postrimerías de las tablas en esta materia a nivel mundial.

Y no son extrañas tampoco aquellas reacciones enconadas de la Derecha, porque por su carácter redistributivo, la educación y su reforma, que es la prioridad del Gobierno, podría modificar en el mediano plazo la distribución del poder económico, político y social en Chile. Porque muchos son excluidos de antemano a través de la segregación que implica la selección a los establecimientos educacionales, el copago y las carencias físicas, simbólicas y presupuestarias, lo que termina reproduciendo los estratos sociales, generación tras generación, en un verdadero sistema de castas que algunos han comparado con el ignominioso apartheid.

La Igualdad no es mediocridad, por el contrario, es el reconocimiento del otro como un legítimo otro en la convivencia, como diría Humberto Maturana, con las positivas consecuencias que esta concepción tendría para la convivencia y la fraternidad social. La libertad de enseñanza no es libertad de empresa, sino la posibilidad de aceptar pluralistamente diversas visiones y propuestas en materia educativa, sin que por cortapisas censitarias ellas estén asociadas a calidad educativa. Por ello la importancia de la educación estatal y la tuición del Estado sobre los diferentes proyectos formativos.

En definitiva, los agoreros del caos, el miedo y la desinformación, se solazan con esa arraigada cultura impuesta a punta de fusil, que consagra como valor social, la diferenciación por los niveles y las pautas de consumo. Porque no eres mejor persona si tu hijo va a un colegio de falda escocesa y plisada y no a uno de jumper. Porque da lo mismo si la manguera de tu jardín costó $4.990 el metro y no $1.990 como al resto de tus vecinos. Por mucho que nos lo hayan hecho creer desde la más tierna infancia, eso no es lo importante. El crecimiento y el consumo no son fines en si mismos, debe, estar al servicio de un proyecto colectivo y por cierto a la vez de proyectos personales. Pero ambas dimensiones, la personal y la colectiva, no son contrapuestas como el neoliberalismo y sus adalides nos han hecho creer. Los países más prósperos son también los más inclusivos, los más garantes de derechos y los que armonizan los proyectos de los individuos y sus familias con los de la comunidad local y nacional. Esa integración es la clave y es lo que en buena medida está en juego en Chile en el actual mandato presidencial.

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública y Director de PolíticaPública.cl

Fuente de la imagen: http://www.ediciona.com/hombre_rico_a_hombre_pobre-dirpi-36622.htm

La Esquizofrenia PeriNatal de la Derecha Dura Chilena

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(*) Por Tito Flores Cáceres

Apenas anunciada la medida por la Presidenta Bachelet, de eliminar el embarazo como una pre-existencia para las ISAPRES (Instituciones de Salud Previsional , aseguradoras privadas chilenas en este ámbito), surgieron voces críticas a la medida, provenientes del mismo sector que rasga vestiduras para protestar en contra de los proyectos que buscan permitir la interrupción del embarazo por razones terapéuticas.

Este doble estándar o si se quiere, este esquizoide comportamiento, no es nuevo en la derecha dura chilena. Durante los últimos cuarenta años ha defendido con uñas y dientes la “libertad” siempre y cuando esta se encuentre vinculada con los mercados y el consumo, pues paralelamente a esas declaraciones, alabó y fue partidario de la dictadura de Pinochet y de su trabajo de muerte y represión.

La calificación del embarazo como una pre-existencia, ha castigado de manera concreta a la maternidad desde principios de la década de 1980, cuando se instaura por la fuerza este modelo, pues o ha dejado fuera de cobertura y de prestaciones el embarazo o le ha aplicado un sobre precio a aquella mujer que al momento de afiliarse a una ISAPRE, se encuentra en estado de gravidez. Durante décadas entonces, la sociedad chilena ha aceptado de manera tácita y silenciosa, una medida que tiene tanto de discriminatorio como de acción encubierta e indirecta contra la salud (y la vida en casos más extremos) del niño o niña en gestación.

Es ampliamente conocida la relación entre los grupos económicos controladores de las ISAPRES y el partido UDI (Vea nota al respecto). Por ello, llama la atención la disonancia de principios éticos existente entre sus manifestaciones contrarias al aborto y la declaración que al respecto ha efectuado la Asociación de ISAPRES. En esta última, lejos de encontrar explícitamente un aplauso a la medida, por el evidente carácter pro maternidad que ésta tiene, nos encontramos con un texto que señala “preocupación” por los “mayores costos que implicará al sistema privado de salud” y por las “modificaciones a las reglas del juego del sector privado”. Y para mayor abundamiento en este sentido, un ex Ministro de Pinochet, ampliamente conocido por sus posiciones de derecha dura y ortodoxas en materia económica, se permitió comparar el costo de un embarazo, con la compra de un auto chocado, lo que deja aún más claro cuál es la verdadera prioridad de este sector: el lucro y no la vida.

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública. Académico Universitario y Director de PolíticaPública.cl

NeoPipiolos o la re-articulación liberal en Chile

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Por Tito Flores Cáceres*

El lacrimógeno abrazo entre la senadora Lily Pérez y el otrora ministro de hacienda y precandidato presidencial Andrés Velasco, viene a sellar lo que parece ser la piedra fundacional de un nuevo referente liberal en Chile. Otro más de los varios intentos en 200 años de vida republicana, desde los pipiolos del siglo XIX en adelante.

Más allá de la caricatura que uno puede hacer del liberal chileno del siglo XXI: entre aspiracional y cosmopolita; algo snob; lector de The Economist y del New York Times (aunque de inglés sepa poco); asiduo asistente a Lolapallooza Chile, la verdad es que el liberal chilensis se quedó sin espacio propio después del golpe militar, por lo que debió ocupar posiciones secundarias detrás de conservadores, socialdemócratas y socialcristianos.

Y es que el factor Pinochet, constituyó un eje ordenador espurio del sistema de partidos, pues más que a familias ideológicas, las alianzas políticas respondieron al posicionamiento particular de cada agrupación como partidario u opositor de la dictadura, situación que se ha mantenido durante los últimos 40 años casi sin variación.

Hoy sin embargo, las circunstancias parecen estar estableciendo una cuña que puede ser promisoria para la familia liberal. Dejando atrás la pretérita diferenciación, que ya no tiene sentido para gran parte de la ciudadanía nacida post dictadura, tiene lugar un acercamiento entre figuras políticas que hasta hace poco se encontraban enfrentadas. Aduciendo una sensibilidad similar hacia «la libertad» sea lo que sea lo que aquello signifiqué, los ex RN de Amplitud; Red Liberal; y, el ex Concertación Andres Velasco, manifiestan una cierta voluntad de acción coordinada, bajo la pretenciosa denominación de «refundar la política».

Partidarios del mercado, del ejercicio pleno de los derechos civiles y políticos, del esfuerzo individual y alejados de asuntos religiosos y confesionales (lo que los diferencia en lo valórico de los «neo» liberales tipo UDI), una agrupación liberal podría seducir a pequeños grupos que se encuentran desperdigados en diferentes partidos políticos, pero que tienen en común el sentimiento ideológico liberal clásico. Los encontramos en RN, en el PPD, en la DC e incluso menormente en el Partido Socialista. Así qué más que tránsfugas, que es el mote que pudiera plantearse a los fundadores e incluso a quienes adhieran a él desde otras tiendas, este referente puede venir a ocupar un espacio atractivo para un sector laico, de centro, renuente al Estado pero no enemigo del mismo, que se pensó algún día podría ocupar RN, pero que su ligazón con la dictadura y su conducción por gente ligada al Opus Dei impidió concretar.
Imagen: Publimetro/Agencia Uno.o

(*) Doctor en Gobierno y Adm.Pública, Director PolíticaPública.cl