A privatizar el agua de Marte

portada crónicas marcianas

Por Tito Flores Cáceres (*)

La NASA acaba de anunciar con bombos y platillos, que existe agua líquida en Marte, y gracias a ella, probablemente vida microbiana en el planeta rojo.

Así que el novelista Ray Bradbury, con sus crónicas marcianas, y la tropical orquesta musical, que hace una porrada de años anunciaba la llegada de los marcianos bailando cha-cha-cha, no estaban tan equivocados. Más aún, a estas alturas, los podríamos considerar una especie de agoreros que se adelantaron a su tiempo.

Así las cosas, pensar en una posible colonización de nuestro vecino planeta no es algo descabellado. Falta algo de evolución tecnológica y encontrar a las personas suficientemente audaces, como para convertirlos en los primeros exploradores planetarios.

En una de esas, Obama termina prometiendo, como lo hiciera en su época John F. Kennedy, que antes de que termine la década, los Estados Unidos pondrán a un astronauta en Marte. Y claro, lo que podríamos esperar es que Rusia, China, y lo que queda de la Unión Europea, harán lo propio para no quedarse atrás, y tomar parte de esta especie de neo-carrera espacial. Qué le vamos a hacer, lo selenita ha quedado out. Hoy lo que se lleva es lo marciano.

Pero falta dilucidar de quién será el agua. La podremos acaso, considerar una especie de “bien público cósmico” y asignarle el mismo status que en este planeta se le ha intentado dar a la Antártida, o se optará, por el contrario, por romper desde el comienzo con el clásico monopolio estatal de la explotación acuifera. Ya puedo imaginar en este último sentido, al Cato Institute, la Meca del pensamiento ultraconservador y neoliberal, elaborando sesudos papers junto a su acostumbrada propaganda barata, para intentar darle un falso rigor científico a la idea de que no solo el agua, sino que el planeta rojo completo debe ser privatizado.

Parece una ironía, pero créanme que no lo es tanto. Cuando las señales apocalípticas generadas por el propio descuido e irresponsabilidad del ser humano suman y siguen en el planeta tierra, la idea de emigrar a otros mundos, como ocurre en el film de animación Wall-E, cobra fuerza y vigor.

Pero no vaya a creer usted que tal búsqueda de nuevas opciones de preservar la vida humana, será filantrópica o altruista. Basta ver lo que ha sucedido con la reciente crisis humanitaria de los inmigrantes en Europa, para llegar a la conclusión de que sería algo brutalmente darwinista, en la que solo los más fuertes prevalecerán. Y como esta lucha despiadada que se parece demasiado al capitalismo extremo, implica intereses que se ponen en juego, no faltará quien en serio llegue a pensar que se pueden aplicar derechos de propiedad y de explotación en el mundo marciano.

Porque una cosa es cambiarse de planeta, pero algo muy diferente es evolucionar emocional y mentalmente, dejando atrás al primitivo homo economicus, ese que de tanto pensar en disminuir sus costos y maximizar sus beneficios personales, termina egoista, aislado y convertido en un imbécil social.

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Administración Pública y Académico Universitario. En twitter: @rincondeflores

Mecanofilia: El histórico fetichismo camionero de la derecha chilena

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Por Tito Flores Cáceres

El recurso judicial presentado por diputados UDI tendiente a asegurar la manifestación de dueños de camiones del sur, por el centro de Santiago, viene a ser una especie de deja vu político chileno. Y es que no es la primera vez, que en una relación casi fetichista con los camiones, la derecha del país se asocia con el gremio de transportistas, para protestar o desestabilizar a un gobierno de corte reformista.

Este viejo estratagema tiene su expresión más furibunda en el paro de camioneros de octubre de 1972. Aquella movilización que desabasteció al país de sur a norte a lo largo de un mes, no sólo fue financiada por la CIA, como está ampliamente documentado, sino que además fue encabezado por el presidente de la Confederación Nacional de Transportistas, quien a su vez era miembro ni más ni menos, que del movimiento nacionalista Patria y Libertad, el grupo paramilitar de derecha más fieramente opositor a la Unidad Popular.

Así las cosas, en el tema de la anunciada marcha de los camioneros, es necesario mirar bajo el agua.

En primer lugar, aclarar que se trata de una acción impulsada por la patronal de camioneros, y no por los trabajadores. De hecho, de forma explícita, la Federación Nacional de Sindicatos de Transporte Forestal (Fenasitranfor), que agrupa a los asalariados del transporte, ha negado el respaldo de su organización a la protesta.

En segundo lugar, que esta manifestación parece ser más una acción orquestada de franca oposición política, que una legítima manifestación de corte gremial. Así parecen indicarlo tanto los públicos vínculos de cooperación  entre la UDI regional y los dirigentes de la Asociación de Dueños de Camiones de Malleco y Cautín, organizadores de la marcha, como el contenido de la carta que la patronal camionera le envía al Ministerio del Interior, en la que fundamentan su decisión de manifestarse en el centro de Santiago. En dicha misiva, sin aportar evidencia concreta alguna, hablan de “asaltos diarios en nuestras empresas, domicilios y en la vía pública”; de “impunidad”; de su repudio a lo que ellos llaman “falta de acciones concretas para terminar con el flagelo de la delincuencia y el terrorismo que vive nuestro país”; y, de la necesidad de “restablecer el estado de derecho amenazado en nuestro territorio”. “Curiosamente”, casi al mismo tiempo, y con argumentos similares, diputados de la oposición le solicitaron a la Presidenta la remoción del subsecretario de prevención del delito, por el “fracaso de su gestión”, ante -lo que acusan- como graves problemas de delincuencia que vive el país.

La anunciada manifestación de los camioneros, debe entenderse como parte de un plan concertado de oposición al gobierno de la presidenta Bachelet, integrado también por lo que para muchos fue la absurda marcha “contra el fin al copago, el lucro y la selección escolar”; por las marchas contra el proyecto de despenalización del aborto por tres causales (acarreos incluidos); y por el cacerolazo contra la delincuencia que efectuaron grupos de vecinas de barrios de altos ingresos de la capital, algunas de ellas ataviadas con vistosos abrigos de piel.

Las medidas de fuerza como las anunciadas por el gremio patronal camionero son intolerables, y existen precedentes relativamente cercanos en el tiempo, en los que frente a situaciones similares, -como fue el bloqueo de calles por centenares de autobuses en 2002- al gobierno de aquel momento no le tembló la mano para aplicar la ley de seguridad interior del Estado y restituir así el orden público. Porque no nos confundamos. Una cosa es el derecho de los ciudadanos y ciudadanas de manifestarse en los espacios públicos para abogar de esta manera, por sus intereses, pero algo muy distinto, es querer “capturar al Estado” haciendo una demostración ilegítima de fuerza, al pretender utilizar vehículos o maquinaria pesada, cuyo uso le otorga al manifestante un poder que incluso puede llegar a ser superior al de la propia policía.

Así las cosas, frente a amenazas políticas de fetichismo camionero, es de esperar que el Gobierno actúe políticamente, ejerciendo su autoridad y haciendo valer el orden institucional. La Ley está de su parte.

(*) Tito Flores Cáceres. es Doctor en Gobierno y Adm. Pública y académico universitario. En twitter: @rincondeflores

Ex presidentes, mesianismo y un carisma a la baja: Que dios nos libre de los regresos

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Por Tito Flores Cáceres

A nuestro pesar, los ex presidentes Ricardo Lagos y Sebastián Piñera, han manifestado su disposición de regresar a La Moneda. Nada personal contra ellos, sólo que la evidencia histórica del siglo XX y de lo que va del XXI en Chile, han dado indicios de que las más de las veces, las segundas partes presidenciales nunca son buenas.

Lo anterior tiene una explicación casi obvia desde el punto de vista social y político: los carismas se desgastan, y los ex presidentes en sus intentos de regreso, fallidos o exitosos, parecen inspirarse más en un mesianismo idealizado, respecto de su propia persona, que en una actitud política sensata y con criterio de realidad, que les haga comprender que ya no son quienes fueron en el momento de ser electos por primera vez.

Max Weber señala que el carisma, “es la cualidad, que pasa por extraordinaria, de una personalidad, por cuya virtud se la considera en posesión de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas -o por lo menos específicamente extracotidianas y no asequibles a cualquier otro”. Agrega Weber, que en tal sentido “no importa la manera en que habría de valorarse objetivamente la cualidad en cuestión, sea desde un punto de vista ético, estético u otro cualquiera, sino, en la manera en que tal cualidad es valorada por los “dominados” carismáticos, es decir, por los adeptos”.

El carisma sin embargo, y eso es lo que parecen olvidar los presidentes con anhelos de regreso, no es un capital inagotable. El ejercicio del poder, como es lógico, lo va desgastando paulatinamente. De tal modo, aquellas cualidades que hicieron que los seguidores le confirieran al líder un aura sacra, se secularizan, y por tanto, se institucionalizan. Lo que antes fuera novedad, deviene en normalidad y en rutina. Seguir leyendo

La Moneda y sus Enredos: Comedia en tres actos sin final feliz

3 chifladosPor Tito Flores Cáceres

La Moneda parece estar protagonizando una comedia del absurdo en tres actos:

Primer acto. La presidenta y sus ministros anuncian a los cuatro vientos, la necesidad de hacer cambios profundos en el país, para lograr mayor igualdad social.

Segundo acto. La presidenta cambia a sus ministros y junto a los nuevos, anuncia a los cuatro vientos, la necesidad de hacer cambios de manera gradual y realista, pero “sin renuncia” (sea lo que sea que signifique esto), porque así lo exige la responsabilidad y la nueva situación macroeconómica.

Tercer acto. La presidenta se rectifica a si misma y a sus ministros y explica su propia explicación anterior, señalando que el gobierno mantendrá el rumbo inicial, previsto previamente al cambio de los ministros. Que la malinterpretaron y que sus nuevos colaboradores no vienen a cambiar la ruta.

¿Con qué nos quedamos? He aquí uno de los problemas esenciales: Y es que la presidenta, el gobierno y la coalición que les respalda, con su poca claridad, parecen, de manera absurda, hacer esfuerzos denodados por facilitarle la vida a la Oposición.

Y no es que esta última tenga mucho que ofrecer, sino que es tal el nivel de contradicciones en que caen los propios personeros del Ejecutivo, y de descoordinaciones entre estos y los parlamentarios y presidentes de partido, que no resulta difícil explicarse por qué la creciente desafección ciudadana se liga no sólo a los casos de corrupción que han afectado a todo el espectro ideológico chileno, sino que sobre todo, parecen responder a la falta de consistencia en la conducción de la presidenta, quien ya no inspira a la ciudadanía, la confianza que algún día inspiró. Seguir leyendo

Murió el Mamo: Asesino y gran chivo expiatorio

Contreras PinochetPor Tito Flores Cáceres

Y murió. En un hospital, rodeado por su familia, habiendo eludido gran parte de sus condenas refugiado entre los delantales médicos, y sin reconocer jamás responsabilidades en los crímenes que se le imputaron, y por los que fue condenado a más de 500 años de prisión, en diversos juicios.

Su muerte me recordó un cuento de García Márquez: “Blacamán el bueno, vendedor de milagros”, en la que un estafador, el propio Blacamán, luego de engañar a miles de personas, y de torturar a un muchacho que había comprado para transformarlo en su asistente personal, debe cumplir la eterna condena de una vez muerto, ser resucitado dentro de su ataúd, en su tumba bajo tierra, por aquel mismo joven, que de tanto ser castigado por su amo, logró aprender de verdad las artes ocultas de la resurrección, y que como una forma de venganza por los continuos malos tratos recibidos, había decidido resucitar a Blacamán cuantas veces fuese necesario, para hacerlo morir una y otra vez, sumido en la oscuridad, en la desesperación y en el terror.

Probablemente para muchos, Manuel Contreras, el “Mamo”, era merecedor de un castigo de similares características. Y tal vez para no correr el riesgo de un milagro de tamaña naturaleza, se tomó la decisión de cremar su cuerpo.

Así que este oficial del Ejército de Chile de brillante trayectoria en su institución , ex alumno de la Escuela de la Américas, favorito de Augusto Pinichet, y director de la fatídica DINA, hoy ya es ceniza. Sin velatorio, sin honores militares y en tiempo récord, su cuerpo fue trasladado desde el Hospital Militar, donde falleció, al Cementerio Católico, donde se realizó la incineración.

La muerte de Contreras, tan deseada por muchos, es sin embargo muy peligrosa. Y es que habiendo sido el encargado del organismo represor más importante que tuvo la dictadura de Pinochet (continuada luego por la CNI) y por tanto, en gran medida responsable de las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidas por dicho gobierno, su desaparición puede tentar a más de alguien a sepultar con él, todas las culpas penales y políticas de un régimen  de terror de diecisiete años. Seguir leyendo

Tres causales de aborto a las reformas sociales en Chile

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Por Tito Flores Cáceres

El “realismo sin renuncia” anunciado hace algunas semanas, y la insistencia en la necesidad de darle un carácter gradual a los cambios, efectuada de manera casi orquestada durante los últimos días, por parte de los ministros del Interior y de Hacienda, parecen indicar que de verdad estamos en presencia de un verdadero aborto a las propuestas de transformaciones profundas prometidas en el programa de gobierno de la presidenta Bachelet.

Recordemos que durante la campaña de 2013, el eje del discurso de la entonces candidata de la Nueva Mayoría, estuvo ligado a la necesidad que tenía Chile, de avanzar de manera decidida en la reducción de la desigualdad social que caracterizaba al país, y que lo ubicaba en los últimos lugares en los rankings internacionales sobre la materia.

La audacia de las propuestas de cambio sin embargo, duraron apenas algo más de un año. Hoy en cambio, prima lo que parece ser una actitud cauta del Ejecutivo, rayana en lo timorato, y que vuelve a aferrarse como hace veinticinco años, al avance meramente incremental de las políticas públicas.

A mi modo de ver, tres serían las causales de este aborto a las reformas. En primer lugar existe un déficit en la conducción política de la presidenta de la República. Lamentablemente el escándalo ligado a acusaciones de corrupción y de financiamiento ilegal de la política, que involucraron tanto a su familia directa, como a su brazo derecho político, el ex ministro del Interior, vino a afectar severamente no sólo la popularidad, sino que además la legitimidad de la primera mandataria, rasgo que era su pincipal capital político. Así lo revelan las últimas encuestas que constatan la caída libre de la presidenta y de su gobierno en esta materia. Con poco respaldo, con escasa legitimidad y con una mezquina confianza ciudadana, ningún gobierno puede acometer la titánica tarea del llevar adelante el conjunto de reformas comprometidas. Así las cosas, desde un punto de vista estratégico no le queda otra alternativa al Ejecutivo, que ajustar expectativas y sacar adelante lo que queda del gobierno con un compromiso modesto, aún cuando paradojalmente , ello implique una mayor caída en el apoyo. Seguir leyendo

Entre la nieve inclusiva y los niños bien: La oculta violencia del Chile Clasista

Por Tito Flores C.
Es gracioso. la semana recién pasada, casi de manera simultánea, dos hechos ligados de una u otra forma a la idea de la existencia de clasismo en Chile, publicados en diferentes medios de comunicación nacional, adquirieron visos de escándalo. Y lo gracioso es precisamente aquello, que las personas aún se escandalicen, y piensen que están descubriendo la pólvora, en un asunto que resulta obvio, para quien lo quiera ver.

Por una parte, la ex jefa de prensa de la UDI acusó públicamente a su partido de clasista y racista. Vaya novedad. Agregando que en la tienda existe una diferencia abismal entre los “niños bien”, aquellos de apellidos, estudios y rasgos simbólicos propia de la clase alta chilena, y los “tontos útiles”, los “carne de cañón”, el grupo que se creyó el discurso del compromiso popular del gremialismo, y que pensó que sin servidumbre, sino que a puro ñeque y talento, podían avanzar al interior del partido. Vaya ingenuidad.

El otro hecho, la publicación en un conocido vespertino nacional, de una columna medio en serio, medio en broma (aunque su sarcasmo era bastante mediocre), en la que se señalaba que hasta la nieve se ha vuelto “inclusiva” en Chile, y que por lo mismo, hoy es imposible tomar un pisco sour tranquilo en los centros de esquí, debido a la bulla que mete esa gente que va por el día, con sándwiches, termos con café y con vulgares choapinos de auto, para deslizarse cuesta abajo.

Admitámoslo. Hablar de clasismo, es para muchos una forma de resentimiento social. Así que esta columna arriesga a parecer resentida. Pero qué le vamos a hacer, clasismo también es teoría social, y teoría política y económica.

La Real Academia de la Lengua señala que clasismo es “la actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social”. Pero no vaya usted a creer que se trata de una discriminación tan burda como para ser abierta y explícita. En absoluto, se trata de una acción de baja intensidad, pero sostenida en el tiempo, las más de las veces implícita e invisible y que se sustenta en una serie de mecanismos sutiles de interacción social. Para referirse a estos mecanismos, el filósofo Pierre Bourdieau recurrió a las noción de “violencia simbólica”. Seguir leyendo

Pentotal

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Publicada originalmente en The Clinic/Por Tito Flores Cáceres

El escándalo del financiamiento irregular y probablemente ilegal por parte del grupo económico Penta, a las campañas electorales de una serie de políticos, especialmente de la UDI, viene no sólo a agudizar la desafección de la ciudadanía por la actividad, sino sobre todo, a evidenciar una vez más, el grotesco maridaje entre negocios y política, que en Chile se ha naturalizado hasta el punto de volverse transparente.

El nacimiento del grupo Financiero Penta y el rápido enriquecimiento de sus dueños, debe buscarse en la larga noche dictatorial y en lo que Maria Olivia Monckeberg ha denominado como el saqueo de los grupos económicos al Estado Chileno, a través de privatizaciones, poco transparentes por decir lo menos, llevadas a cabo durante los ochentas.

Este origen espurio explica en buena medida los ribetes grotescos de este escándalo, que la opinión pública ha ido conociendo a través de los medios. Flamantes Senadores hoy en ejercicio, expuestos al borde de la humillación, para obtener las prebendas empresariales. Y es que alguien que eufemísticamente pide un “cupón de bencina” o el “raspado de la olla” para referirse al financiamiento de su campaña, no solo se denigra a si mismo, sino también denigra a sus electores y al sistema democrático en su conjunto…[Continuar leyendo en The Clinic]

Chespirito y los Arquetipos Latinoamericanos

El_Chavo_CastPor Tito Flores Cáceres (*)

La muerte del “supercomediante”, Chespirito, trajo a la memoria colectiva latinoamericana, los personajes que él creara y que se convirtieron en verdaderos íconos de la cultura popular, desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Probablemente la genialidad de Roberto Gómez Bolaños, está asociada a su capacidad de generar contextos y personajes que grafican con suma claridad hasta hoy, el ser-en-el-mundo, de hombres y mujeres latinoamericanos.

La pobreza, la infancia, el desempleo, la violencia cotidiana, las familias monoparentales, las fiestas -tan importantes en la cultura morena-, aparecen nítidamente retratados en los programas creados por Chespirito. Sus personajes en tanto, representan figuras arquetípicas latinoamericanas. Entre otras, el pequeño burgués que vive de sus rentas (el señor Barriga); el desempleado crónico que se sustenta con trabajos informales esporádicos (don Ramón); el profesor que aspira y exige un status que le es esquivo en la realidad (el profesor Jirafales); el arribista o “aspiracional” como se diría en el argot actual, sin identidad de clase (Quico y doña Florinda); el niño abandonado o en situación de calle (el Chavo del ocho), como millones que vivieron y viven en la región hasta hoy; o el delincuente que pulula y que es parte del paisaje (con el Chompiras , el Peterete y el Sr. Hurtado).

super sam y chapulinMención aparte merece el Chapulín Colorado, un esmirriado héroe que se ufanaba de su condición de latinoamericano y que explícitamente entraba en conflicto con el modelo de súper hombre estadounidense. Véase a este respecto los capítulos en que compite con “Súper Sam”, una extraña mezcla entre Súperman y el Tío Sam, y cuyo lema “Time is Money” se contraponía con la nobleza del “No contaban con mi astucia”. Porque probablemente en América Latina a lo largo de la historia, a falta de poder y de recursos materiales, es precisamente la astucia, el ingenio e incluso la picardía, a las que se echa mano para enfrentar las situaciones difíciles.

El mundo de Chespirito es un mundo realista que recurre al humor como recurso sagrado para reírnos de la desgracia de una América Latina, que ampliando lo que Porfirio Díaz dijera acerca de México, desde siempre ha estado tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos. Por eso tal vez la verdadera “adicción” que ha provocado durante cuarenta años en los telespectadores de la región, generación tras generación. Porque nos sentimos reflejados en aquellos personajes, en sus conflictos, en sus venturas y desventuras. Al reírnos de ellos, nos reímos de nosotros mismos, redimiendo así nuestras penas y nuestras culpas.

Por eso y por mucho más, la cultura Latinoamericana está de luto. Porque a lo largo de cuatro décadas, este “súpercomediante” hizo que todos nuestros movimientos estuvieran fríamente calculados, aunque no nos tuvieran paciencia. A pesar que muchas veces nuestras antenitas de vinil no detectaran a tiempo la presencia del enemigo, supimos perdonar porque entendimos que, seguramente, se les había chispoteado. Y cuando no nos quedó de otra y no pudimos acusarles con nuestra mamá, hubo que recurrir a descalabrarle los cachetes a más de alguien, escudándonos eso sí, desde luego, en que todo había sido sin querer queriendo.

Así que sin más que agregar, con permisito dijo monchito…

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública.

Más derechos, menos privilegios y el pavor de la Derecha a la igualdad

escalon_1_1494Por Tito Flores Cáceres(*)

Abundan las situaciones a nivel mundial, en la historia contemporánea, en las que las fuerzas sociales y políticas conservadoras, hacen lo imposible por evitar el progreso social y la expansión de los derechos de las personas.

Por angas o por mangas, por la Patria, por el Orden, por la libertad de los mercados, por lo nocivo de las ideas foráneas, o porque así lo indica el Orden Natural y el EspírituSantoAmén, los grupos reaccionarios (como se los denominaba en la Revolución Francesa) han buscado mantener sus granjerías y sus situaciones de privilegio.

Chile no ha estado ajeno a hechos de esta naturaleza. Lo vivió Balmaceda. Lo padecieron iniciativas legislativas de corte educativo, laboral y social (la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria entre ellas) a lo largo de todo el siglo XX. Lo enfrentó Pedro Aguirre Cerda y su agenda industrializadora y reformista y lo sufrió el propio Salvador Allende.

Por eso no son de extrañar las declaraciones claramente orquestadas de la Derecha dura chilena, en orden, por una parte, a criticar de manera destemplada, irresponsable y descalificadora, a la Presidenta y a sus colaboradores más cercanos, y por otra, a efectuar un encubierto llamado a la sedición a través de spots de mucha gente linda y camisa blanca, pero en los que ilegítimamente, llaman a rebelarse contra el gobierno y sus medidas en materia social.

Y no es extraño porque precisamente las reformas impulsadas por el actual Gobierno chileno, más allá de errores y descoordinaciones, buscan efectuar cambios de fondo en el Orden Social chileno. Cambios que reviertan esa inmoral desigualdad entre los más ricos y los más pobres de la población, cercana a las 40 veces del volumen de ingresos mensuales y que nos sitúan en las postrimerías de las tablas en esta materia a nivel mundial.

Y no son extrañas tampoco aquellas reacciones enconadas de la Derecha, porque por su carácter redistributivo, la educación y su reforma, que es la prioridad del Gobierno, podría modificar en el mediano plazo la distribución del poder económico, político y social en Chile. Porque muchos son excluidos de antemano a través de la segregación que implica la selección a los establecimientos educacionales, el copago y las carencias físicas, simbólicas y presupuestarias, lo que termina reproduciendo los estratos sociales, generación tras generación, en un verdadero sistema de castas que algunos han comparado con el ignominioso apartheid.

La Igualdad no es mediocridad, por el contrario, es el reconocimiento del otro como un legítimo otro en la convivencia, como diría Humberto Maturana, con las positivas consecuencias que esta concepción tendría para la convivencia y la fraternidad social. La libertad de enseñanza no es libertad de empresa, sino la posibilidad de aceptar pluralistamente diversas visiones y propuestas en materia educativa, sin que por cortapisas censitarias ellas estén asociadas a calidad educativa. Por ello la importancia de la educación estatal y la tuición del Estado sobre los diferentes proyectos formativos.

En definitiva, los agoreros del caos, el miedo y la desinformación, se solazan con esa arraigada cultura impuesta a punta de fusil, que consagra como valor social, la diferenciación por los niveles y las pautas de consumo. Porque no eres mejor persona si tu hijo va a un colegio de falda escocesa y plisada y no a uno de jumper. Porque da lo mismo si la manguera de tu jardín costó $4.990 el metro y no $1.990 como al resto de tus vecinos. Por mucho que nos lo hayan hecho creer desde la más tierna infancia, eso no es lo importante. El crecimiento y el consumo no son fines en si mismos, debe, estar al servicio de un proyecto colectivo y por cierto a la vez de proyectos personales. Pero ambas dimensiones, la personal y la colectiva, no son contrapuestas como el neoliberalismo y sus adalides nos han hecho creer. Los países más prósperos son también los más inclusivos, los más garantes de derechos y los que armonizan los proyectos de los individuos y sus familias con los de la comunidad local y nacional. Esa integración es la clave y es lo que en buena medida está en juego en Chile en el actual mandato presidencial.

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública y Director de PolíticaPública.cl

Fuente de la imagen: http://www.ediciona.com/hombre_rico_a_hombre_pobre-dirpi-36622.htm