Murió el Mamo: Asesino y gran chivo expiatorio

Contreras PinochetPor Tito Flores Cáceres

Y murió. En un hospital, rodeado por su familia, habiendo eludido gran parte de sus condenas refugiado entre los delantales médicos, y sin reconocer jamás responsabilidades en los crímenes que se le imputaron, y por los que fue condenado a más de 500 años de prisión, en diversos juicios.

Su muerte me recordó un cuento de García Márquez: “Blacamán el bueno, vendedor de milagros”, en la que un estafador, el propio Blacamán, luego de engañar a miles de personas, y de torturar a un muchacho que había comprado para transformarlo en su asistente personal, debe cumplir la eterna condena de una vez muerto, ser resucitado dentro de su ataúd, en su tumba bajo tierra, por aquel mismo joven, que de tanto ser castigado por su amo, logró aprender de verdad las artes ocultas de la resurrección, y que como una forma de venganza por los continuos malos tratos recibidos, había decidido resucitar a Blacamán cuantas veces fuese necesario, para hacerlo morir una y otra vez, sumido en la oscuridad, en la desesperación y en el terror.

Probablemente para muchos, Manuel Contreras, el “Mamo”, era merecedor de un castigo de similares características. Y tal vez para no correr el riesgo de un milagro de tamaña naturaleza, se tomó la decisión de cremar su cuerpo.

Así que este oficial del Ejército de Chile de brillante trayectoria en su institución , ex alumno de la Escuela de la Américas, favorito de Augusto Pinichet, y director de la fatídica DINA, hoy ya es ceniza. Sin velatorio, sin honores militares y en tiempo récord, su cuerpo fue trasladado desde el Hospital Militar, donde falleció, al Cementerio Católico, donde se realizó la incineración.

La muerte de Contreras, tan deseada por muchos, es sin embargo muy peligrosa. Y es que habiendo sido el encargado del organismo represor más importante que tuvo la dictadura de Pinochet (continuada luego por la CNI) y por tanto, en gran medida responsable de las graves violaciones a los Derechos Humanos cometidas por dicho gobierno, su desaparición puede tentar a más de alguien a sepultar con él, todas las culpas penales y políticas de un régimen  de terror de diecisiete años. Seguir leyendo