Queridos Julián y Magdalena, el histórico Plebiscito de hoy (Por Tito Flores C.)

Julián y Magdalena, Queridos Hijos,

A diferencia de todas las oportunidades anteriores, lamentablemente hoy no podrán acompañar ni a su madre ni a mí, al local de votación. Porque aunque vuestras ganas de hacerlo y vuestro espíritu cívico son muy robustos, este año la pandemia ha dispuesto otra cosa y la prudencia señala que será mejor que se queden a buen resguardo, sin exponerse al contagio.

Y es una lástima que no puedan ser partícipes activos de esta jornada, porque a diferencia de las otras elecciones en la que ustedes se han involucrado, la de hoy tiene un significado y una connotación muy particular.

Porque lo que está en juego, por medio del ejercicio democrático, este 25 de octubre, es ni más ni menos, la decisión de los chilenos y chilenas respecto de si queremos o no, cambiar las reglas del juego de nuestra manera de vivir en sociedad y del modo de organizar al país y sus instituciones.

Y ello significa, en otras palabras, que si gana la opción “Rechazo”, en lo fundamental, las cosas se mantendrán tal cual han venido siendo hasta ahora, los últimos 30 años, dentro de un marco institucional creado durante una dictadura . Si gana en cambio el “Apruebo”, se generará la posibilidad -pero no la garantía por cierto, porque ello dependerá de la deliberación posterior-, de que las cosas cambien, por medio de la creación de una nueva Constitución Política de nuestra República.

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De Invasores, Noches y Amanecidas (Por Tito Flores Cáceres)

los-invasoresCuando a mediados de octubre, la esposa del Presidente de la República, en un arranque de sincera angustia, pero a la vez de gran torpeza política, le comentaba a sus cercanas, a través de un audio que se viralizó rápidamente, que lo que ocurría en Chile en aquel momento de “estallido social” parecía una verdadera “invasión alienígena”, probablemente sin ella saberlo, transformaba con sus palabras, al dramaturgo Egon Wolff y al entonces director de teatro, Víctor Jara, en verdaderos clarividentes, cuyas profecías se hacían reales exactamente cincuenta y seis años después de anunciarlas.

Y es que precisamente el 19 de octubre de 1963  en la Sala Antonio Varas del Teatro de la Universidad de Chile, se estrenó la obra Los Invasores, con las actuaciones, entre otros, de Bélgica Castro, Tennyson Ferrada y María Canepa. En ella, un grupo de andrajosos invade no sólo la casa de los Meyer, una acaudalada familia de la alta burguesía chilena, sino que toda aquella luminosa y bella parte de la ciudad, es profanada por la horda gris y repugnante de los harapientos provenientes de los márgenes y arrabales.

Aquella invasión de pobreza y fealdad entonces, es simbólicamente en la Obra, la misma invasión de personas venidas de “otros mundos”, de verdaderos aliens-sociales, de la que se lamentaba atónita, la “Primera Dama” de la Nación. Porque precisamente lo que ha ocurrido en Chile desde la época en que se impusiera el “Peso de la Noche” portaleano, es decir el orden social y racial, en el que lo rico, blanco, hermoso y europeo, se superpuso a lo pobre, moreno, tosco y mestizo, es que la quietud de la masa, había sido la garantía de la tranquilidad pública. Seguir leyendo

Hobbes y Rousseau trepan por Chile (Por Tito Flores C.)

IMG_2019-11-06_14-03-11Cuarenta años después de que de la magistral pluma de Marcela Paz y Alicia Morel, dieran vida a Perico, el niño que desde Tierra del Fuego trepaba por Chile, en busca de su padre, hoy, dos próceres de la filosofía política universal, hacen su propio recorrido por el país. Lo iniciaron al comenzar el “estallido social”, y desde aquel día, han venido encontrándose y desencontrándose en su andar, en las calles, en los medios de comunicación y en los escenarios políticos nacionales, encarnados de las más diversas maneras, a veces por  gobernantes, otras veces por militares, parlamentarios o policías y en muchos momentos también, por líderes de opinión y por ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes. Me refiero por cierto, a Thomas Hobbes y a Jean-Jacques Rousseau.

Así las cosas, y dado que ambos son ladinos y añosos, y se mimetizan haciéndose incluso invisibles para los observadores más prevenidos, es que parece recomendable sacarlos a colación, recordarlos, y comenzar a ver cómo están haciendo de las suyas en un país, que hoy se bate entre quienes se la están jugando por la restauración del “oasis perdido” y quienes lo están haciendo por el “cambio profundo”.  Seguir leyendo