Aumentar la Participación Laboral Femenina en Chile: 14 Recomendaciones

Comision Nacional ProductividadLa Comisión Nacional de Productividad (CNP), acaba de presentar el Informe “Mujeres en el Mundo Laboral. Más Oportunidades, Crecimiento y Bienestar”, que incluye 14 recomendaciones organizadas en torno a tres ejes, que tienen por objeto, aumentar la participación laboral femenina en Chile.

Según el organismo, la situación chilena en este ámbito es preocupante, por cuanto “en el año 2016, Chile ocupaba la posición 119 de 144 países evaluados en el índice de participación y oportunidad económica para las mujeres, calculado por el Foro Económico Mundial. Esta posición lo califica como el peor país evaluado entre los Sudamericanos, y el segundo peor en América (solo supera a México), estando más próximo a los países donde predomina la cultura del Islam”.

Para la CNP, si bien es cierto el país ha evolucionado positivamente desde 1990, pasando la tasa de participación femenina de 31% en 1990 a 48% en 2015, esta se encuentra “por debajo de los países latinoamericanos, de la OCDE, incluyendo los países en vías de desarrollo (52%), y por cierto muy por debajo de los países desarrollados de la OCDE (61%), liderado por los nórdicos (65%)”

Como señala el citado Informe, “incorporar a la mujer al mundo laboral no es solo un tema relevante desde el punto de vista de los derechos humanos e igualdad de género”, sino que también lo es “en términos económicos porque genera mayor crecimiento, productividad y competitividad en el país”.

A continuación el listado con las 14 recomendaciones:

EJE 1: Elevar la participación laboral femenina por medio de la socialización del costo de cuidados de dependientes sin distinción de género.

Recomendación 1: Reemplazar el artículo 203 del Código del Trabajo por un sistema que financie o provea salas cuna de calidad, gratuitas para todos los hijos de hogares uniparentales o de parejas en que ambos trabajen o estudien, independiente del tamaño de la empresa o del número de mujeres que trabajen en ella. Asimismo, debe adecuarse la oferta pública de salas cuna y jardines infantiles para ser compatibles con los horarios de padres trabajadores.

Recomendación 2: Ofrecer una red de cuidados para personas mayores y discapacitados. Por ejemplo, se podría organizar en cada Junta de Vecinos una unidad de atención y cuidado de ancianos no valentes, remunerada según el número y complejidad de las atenciones, ampliando y fortaleciendo el “Subsistema Nacional de Apoyos y Cuidados”. Complementariamente, podrían crearse redes voluntarias de apoyo de cuidado entre vecinos o localidades, conectando voluntarios con interesados a través de plataformas tecnológicas. Seguir leyendo

El Ideario perdido de la Polis: entre el éxito financiero y el nihilismo consumista

pericles-pnyxPor Pablo Cañón Thomas (*)

Las prioridades de la sociedad chilena han cambiado de forma vertiginosa. Los nuevos tiempos van desarrollando diversas formas de conexión entre las personas, haciendo que la comunicación fluya de una manera pocas veces vista en la Historia. Paradojalmente sin embargo, el paradigma social económico parece estancado desde hace algunas décadas, pues de una u otra manera, ha sabido asimilarse dentro de las variantes que se observan en la globalización. Su principal pilar -el mercado- aún sigue incólume, a pesar de los tormentosos vaivenes cíclicos que en su íntima naturaleza se desenvuelven.

Razones para explicar la detención de los procesos -o si se quiere, de la lentitud de ellos- sobran, siendo casi todos de alguna u otra manera válidos (dependiendo de la óptica en que se enfocan). No obstante, debemos convenir en que una de las principales causas por las que Chile no ha superado sus trancas sociales es la falta de un acuerdo nacional para superar la profunda desigualdad que atraviesa el país desde hace casi 100 años.

La democracia chilena ha madurado, de eso no hay duda, permitiendo que las instituciones cumplan su objetivo de ser intermediarias entre la gente y el Estado, mas no ha evolucionado lo suficiente para asimilar los dejos regresivos que la implantación de un capitalismo extremo y a veces poco racional, provocó. Tampoco se dio con el antídoto: durante el siglo XX se trató de contrarrestar sus efectos mediante políticas proteccionistas que buscaban asegurar la expansión industrial al interior de la Nación, sin reparar que la inflación dejaba una herida que sangraba pobreza de la más extrema. La responsabilidad fiscal no existía y se creía que había una relación directamente proporcional entre el aumento sostenido de precios y el crecimiento económico. Cuando se estableció que la inflación era un problema monetario y que al largo plazo debilitaba la actividad de un país, los gobiernos acortaron correctamente el tamaño del Estado, pero sin proporcionalidad, permitiendo la entrada casi neurótica del mercado en áreas vulnerables de la sociedad. Una vez más, quienes pagaban el costo eran los estratos medios y bajos. En los últimos veinticinco años se ha tratado de compensar dichas pérdidas por medio de un asistencialismo que no tiene muy claro su norte, pero de ninguna manera ha cambiado la tendencia del Estado chileno, el cual sigue de alguna forma socializando las pérdidas.

Teniendo presente que la globalización social y económica es un fenómeno supranacional del cual es imposible sustraerse, se hace necesario preguntarse por la teleología estatal. Nunca antes fue más necesario un nuevo pensar acerca de los fines que como comunidad queremos lograr a través del Estado. La creación de fines comunes, que se plasmen hoy como la inteligencia del ordenamiento jurídico es un imperativo, si consideramos que en la actualidad los espacios públicos (punto de encuentro de la sociedad) han sido aplastados por la vorágine tecnocrática que sólo ve eficacia pero no eficiencia, dejando tras sí a muchos excluidos.

Sin embargo lo anterior, es preciso advertir que la política no ha traspasado las fronteras de la racionalidad económica trazadas desde hace décadas, pues es consciente de que muchos de los errores del pasado son efecto directo de una funcionalidad social no económica, pero tal concepción no debe significar de manera alguna abjurar de su importancia. Es por ello que los principios soberanos que deben inspirar las leyes y la estructura de la nación deben sopesar ambos factores (económico y político-social), re-encontrándose así con el ideario de la polis, tan perdido entre la adoración al éxito financiero y el nihilismo consumista.

En consecuencia, se debe forjar un contexto que propicie acuerdos y genere consensos en torno al monopolio del bien común no sólo con partes afines, sino también con aquellos que por historia han caminado en sentido opuesto. Bajo tal prisma, los cambios propuestos por el actual gobierno apuntan a ello, pues -a grandes rasgos y sin entrar en la letra chica de las medidas- lo que se busca es equilibrar las reglas del juego, hoy inclinadas principalmente hacia la segregación y la exclusión. Sin duda que el camino de transformaciones trazado encontrará fuertes obstáculos y no sólo en la derecha; no obstante, si ello es el precio a pagar por la necesaria supeditación de todos los sectores de la sociedad al espacio público, es un camino que necesariamente debe ser recorrido. Qué tipo de valores y qué finalidades se concebirán es una pregunta que nadie de antemano puede responder, pero si se puede decir que, de nacer, lo harán bajo absoluta legitimidad, al contrario de lo que ocurrió en el pasado.

(*) Pablo Cañón Thomas es Abogado de la Universidad de Chile.

No llevar el pan a casa nos roba la dignidad

papa franciscoParece una frase propia de un breviario político socialista del siglo XIX, pero no. Muy por el contrario, fue el propio Papa Francisco quien señaló esa dura frase, en medio de un acto en una de las zonas italianas más golpeadas por la crisis económica europea.

Como recoge el diario El País en su edición de hoy, Bergoglio señaló que “no tener trabajo no es solo no tener lo necesario para vivir, no. Nosotros podemos comer todos los días: vamos a Cáritas, vamos a una asociación, a un club, a dónde sea, y nos dan de comer. Pero ese no es el problema. El problema grave es no poder llevar el pan a casa. ¡No llevar el pan a casa nos roba la dignidad! Tenemos que defender nuestra dignidad”.

Y siguiendo con su cuestionamiento permanente a las lógicas endiosadoras del mercado, efectuó un llamado a no sacrificar la vida personal y la vida familiar a pesar de la crisis: “Cuando me pongo a confesar, cuando vienen un padre o una madre jóvenes, les pregunto: ¿cuántos niños tienes? Y después les hago siempre otra pregunta: dime, ¿tú juegas con tus hijos? La mayoría me responde: ¿cómo dice, padre? Sí, sí, ¿tú juegas con tus hijos, pierdes el tiempo con ellos? Porque estamos perdiendo esta capacidad, esta sabiduría de jugar con nuestros hijos. La situación económica nos obliga también a esto. Por favor, perder el tiempo con vuestros hijos”.

Finalmente en relación a este mismo tema reflexionó sobre los regímenes horarios que no respetan el descanso semanal, especialmente el día domingo, pero lo planteó no por razones religiosas sino por la necesidad de entender el mundo de un modo más amplio que el mero lucro: “No se trata de una cuestión que interese solo a los creyentes, sino a todos, como elección ética. La pregunta es: ¿a qué queremos darle prioridad? El domingo libre de trabajo –salvo para los servicios esenciales—viene a reafirmar que la prioridad no es lo económico, sino lo humano, lo gratuito, las relaciones no comerciales sino familiares, de amistad, para los creyentes la relación con Dios. Tal vez es el momento de preguntarnos si esto de trabajar el domingo es una verdadera libertad”, señaló el pontífice.

¿Toda una revolución, no?

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Jaque a la UDI: Hasta el FMI apoya las Reformas en Chile

JAQUE-MATE-1Una magistral jugada, como sacada de un tablero de ajedrez, fue la realizada por el Gobierno de la Presidenta Bachelet en su visita a Washington D.C. Allí, además de reunirse con el Presidente Obama, y con el Presidente del Banco Mundial, tuvo un importante encuentro con la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quien públicamente a nombre del organismo, dio su “enérgico respaldo” al Programa de Reformas del Gobierno chileno.

Estamos hablando del organismo financiero internacional que más fieramente impulsara en la década de los ochenta, las reformas estructurales de corte neoliberal, a lo largo y ancho del mundo. Lejos está pues de tendencias estatistas, izquierdistas o revolucionarias. De allí lo simbólico de su respaldo. En el contexto de la disputa política que hoy se vive en Chile en torno a estas reformas, y que tiene a la derecha, especialmente a la UDI, el partido más conservador  del país, atacando al gobierno por proponer medidas que según sus líderes sembrarían el caos, la Presidenta Bachelet da muestras de su gran influencia a nivel internacional, y consigue que sus propuestas de reforma tributaria, educativa y laboral, sean bendecidas por el FMI.

Con ello la Derecha se ha quedado sin una parte importante de sus municiones opositoras a los proyectos y solamente su obstinación en mantener una posición dogmática y conservadora le haría persistir en la misma línea argumental -de corte macroeconómico- con tintes de verdadera campaña del terror.

Porque en comparación con los países grandes de verdad de la OCDE, Chile tiene mucho que avanzar en materia de igualdad y justicia social, y la implementación de medidas en tal sentido no implican necesariamente, caídas en el empleo ni problemas de gobernabilidad. Por el contrario, solo bastaría que aquellos en los que se “hiperconcentra” la riqueza, estén dispuestos a ser más solidarios con el resto de sus conciudadanos, y que dicha solidaridad quede consagrada en un nuevo pacto político social de convivencia, que ponga en el centro al colectivo y su cohesión, por sobre la individualidad exacerbada.

Argentina, los “fondos buitre” y el fantasma de un nuevo default

buitre-y-bandera-argentinaLa economía Argentina nuevamente está viviendo momentos aciagos.

Un juez norteamericano impidió al país latinoamericano pagar en tiempo y forma, como era su voluntad, los servicios de su deuda reestructurada en 2005 y 2010, porque, como informa el diario El País de España, “de manera previa  debe pagarles primero 1.330 millones de dólares a tres fondos buitres y a otros acreedores que rechazaron los canjes de 2005 y 2010 y que siguen reclamando por los papeles impagos desde 2001”.

Con ello, nuevamente resurge el fantasma del default o suspensión de pagos, tal y como el 2001. La situación es crítica.

Mayores detalles: Diario El País, España  /  Ministerio de Economía, Argentina