La «pecadora» OMS y sus recomendaciones para un aborto seguro

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Sarcásticamente, tomando los recientes intentos de la Conferencia Episcopal chilena de «capturar» al Estado y evitar la legislación que despenaliza el aborto en Chile por tres causales, podríamos decir que la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una «pecadora».

Y lo es porque reconoce el aborto como un hecho, como un dato de la causa si se quiere, y considera que el elemento esencial en este caso, es establecer las condiciones sanitarias adecuadas para esta práctica.

Y es que esta entidad internacional reconoce que los riesgos de salud y de muerte para la mujer, asociados a un aborto clandestino e inseguro, que es la opción allí donde esta práctica es ilegal, constituye un grave problema de salud pública.

Así que tan osada es su opción «pecaminosa», que ha llegado a publicar una guía técnica y de políticas para sistemas de salud, para un aborto sin riesgos.

Si quiere conocerla, descárguela aquí, pero antes, asegúrese de tener un confesionario cerca.

Chile el país de la OCDE en que las familias más gastan en Educación

Sabía usted que en Chile, el gasto que realizan las familias en educación primaria, secundaria y secundaria no terciaria, es la más alta entre los países de la OCDE. Representa un 22%, mientras que en Finlandia, el país modelo para Chile, este financiamiento es de menos de un 1%, porque lo costea casi en su totalidad el Estado. ¿Sigue dudando de que necesitamos reforma?

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El Triunfo Conservador en Chile: Menos Igualdad y Más Control de Identidad

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Por Tito Flores Cáceres.
En twitter: @rincondeflores

Es curioso cómo en los últimos tres meses, la agenda del gobierno de la presidenta Bachelet ha sufrido cambios tan drásticos, casi «volteretas» en jerga vulgar.

Y es que al anuncio de la doctrina del “realismo sin renuncia”, es decir, de una opción franca por el incrementalismo, se han sumado por una parte, la modificación al espíritu de los anuncios iniciales en materia de reformas y por otra, el énfasis en otros asuntos públicos, no previstos inicialmente, pero que por su carácter parecen no responder una sana y democrática flexibilización, sino que al ejercicio del poder y a la influencia que han ganado los sectores más conservadores del país, tanto dentro de la Nueva Mayoría, como fuera de ella.

Ejemplo claro de esto es lo anunciado ayer por la Mandataria, luego del «cónclave» de la coalición gobernante, en orden a que alumnos de las universidades privadas sí podrán optar por la gratuidad de sus estudios cumpliendo algunas condiciones, lo que viene a ser absolutamente contradictorio con lo planteado hace apenas dos meses por ella misma, en su discurso del 21 de mayo frente al Congreso Pleno, en el que fue tajante respecto a que la gratuidad solo apuntaría a las universidades del Consejo de Rectores.

Por si esto fuera poco, haciendo eco de lo que parece una campaña concertada para posicionar el tema de la inseguridad entre la opinión pública (cuando todas las estadísticas internacionales señalan que Chile es uno de los países más seguros de la región), el Ministro del Interior anuncia que, contrariamente a lo afirmado hasta ahora, el Gobierno de la presidenta Bachelet ha decidido apoyar a través de una indicación la iniciativa que autoriza el control de identidad preventivo por parte de las fuerzas policiales, en lo que para muchos críticos a la medida, viene a ser una re-edición de la polémica detención por sospecha, que significó durante largos años, la estigmatización de los sectores más pobres de la ciudadanía, especialmente de los más jóvenes.

Como ven, al parecer ante la renuncia de las prometidas medidas pro igualdad, sembrar el miedo y reponer el control de identidad, son medidas eficaces para asegurar algo de gobernabilidad. Una verdadera pena.

OCDE: Cae en picada la confianza ciudadana en el Gobierno de Chile

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Las mediciones de la OECD son coherentes con las mediciones que diversas encuestas de carácter nacional han señalado. En Chile se ha producido una brutal caída de la confianza de la ciudadanía en el gobierno nacional.

El organismo multinacional muestra cómo, desde 2007 hasta ahora, aquella confianza ha disminuido en 12 puntos porcentuales, situándose en 2014 en tan solo un 31%.

Sin duda una pérdida de legitimidad que debe hacer meditar a la clase política.