PENTA: “Me negarás tres veces antes de que cante el gallo”

pedro-gallo_270x250Publicado originalmente en The Clinic.
Por Tito Flores Cáceres

Si hasta hace poco más de un año, en plena recta final de las campañas presidencial y parlamentaria, a la plana gerencial de PENTA le sobraban amigos, testaferros y aduladores de profesión dentro de la derecha política chilena, hoy, la situación parece ser diametralmente opuesta. Y es que parafraseando a las escrituras, a través de los medios de comunicación hemos presenciado cómo, sus otrora grandes amigos y discípulos, o han huido dejándoles solos, o los han negado, no sólo una, sino dos o tres veces.

Porque tal y como lo hiciera Pedro en su tiempo, varios personeros UDI han ocupado la misma escalada de declaraciones del apóstol, para eximirse de responsabilidad en el hecho que investiga la Justicia y que involucraría financiamiento ilegal de campañas electorales. Comenzando con un “No sé lo que dices”; pasando a un “No conozco al hombre”; y rematando en un airado “Maldita sea!, te juro que no le conozco”, dirigentes del Partido, Senadores, y candidatos derrotados devenidos en integrantes del Tribunal Constitucional, entre otros, han buscado deslindar responsabilidades por la vía de la emulación del prócer ecleciástico. Y solamente cuando nada de ello ha dado resultado, cuando los porfiados hechos han apuntado con claridad absoluta a la responsabilidad al menos política de dichos personeros, ha sido en ese momento y sólo en ese momento, cuando el mencionado Partido ha pedido disculpas ante la ciudadanía por los errores, “involuntarios” o no, cometidos en su relación con la empresa… [Seguir leyendo el artículo completo]

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Publicada originalmente en The Clinic/Por Tito Flores Cáceres

El escándalo del financiamiento irregular y probablemente ilegal por parte del grupo económico Penta, a las campañas electorales de una serie de políticos, especialmente de la UDI, viene no sólo a agudizar la desafección de la ciudadanía por la actividad, sino sobre todo, a evidenciar una vez más, el grotesco maridaje entre negocios y política, que en Chile se ha naturalizado hasta el punto de volverse transparente.

El nacimiento del grupo Financiero Penta y el rápido enriquecimiento de sus dueños, debe buscarse en la larga noche dictatorial y en lo que Maria Olivia Monckeberg ha denominado como el saqueo de los grupos económicos al Estado Chileno, a través de privatizaciones, poco transparentes por decir lo menos, llevadas a cabo durante los ochentas.

Este origen espurio explica en buena medida los ribetes grotescos de este escándalo, que la opinión pública ha ido conociendo a través de los medios. Flamantes Senadores hoy en ejercicio, expuestos al borde de la humillación, para obtener las prebendas empresariales. Y es que alguien que eufemísticamente pide un “cupón de bencina” o el “raspado de la olla” para referirse al financiamiento de su campaña, no solo se denigra a si mismo, sino también denigra a sus electores y al sistema democrático en su conjunto…[Continuar leyendo en The Clinic]

Octavio Paz según Krauze

octavio paz

 

Les dejamos un interesante artículo del diario El País, de España, que recoge una presentación del historiador Enrique Krauze sobre Octavio Paz. La conferencia, efectuada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se llevó a cabo en el contexto del centenario del nacimiento del único Nobel mexicano de literatura:

Krauze: “Decir que Octavio Paz era de derechas es una barbaridad”

Verónica Calderón, 2 de diciembre de 2014

Chespirito y los Arquetipos Latinoamericanos

El_Chavo_CastPor Tito Flores Cáceres (*)

La muerte del “supercomediante”, Chespirito, trajo a la memoria colectiva latinoamericana, los personajes que él creara y que se convirtieron en verdaderos íconos de la cultura popular, desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Probablemente la genialidad de Roberto Gómez Bolaños, está asociada a su capacidad de generar contextos y personajes que grafican con suma claridad hasta hoy, el ser-en-el-mundo, de hombres y mujeres latinoamericanos.

La pobreza, la infancia, el desempleo, la violencia cotidiana, las familias monoparentales, las fiestas -tan importantes en la cultura morena-, aparecen nítidamente retratados en los programas creados por Chespirito. Sus personajes en tanto, representan figuras arquetípicas latinoamericanas. Entre otras, el pequeño burgués que vive de sus rentas (el señor Barriga); el desempleado crónico que se sustenta con trabajos informales esporádicos (don Ramón); el profesor que aspira y exige un status que le es esquivo en la realidad (el profesor Jirafales); el arribista o “aspiracional” como se diría en el argot actual, sin identidad de clase (Quico y doña Florinda); el niño abandonado o en situación de calle (el Chavo del ocho), como millones que vivieron y viven en la región hasta hoy; o el delincuente que pulula y que es parte del paisaje (con el Chompiras , el Peterete y el Sr. Hurtado).

super sam y chapulinMención aparte merece el Chapulín Colorado, un esmirriado héroe que se ufanaba de su condición de latinoamericano y que explícitamente entraba en conflicto con el modelo de súper hombre estadounidense. Véase a este respecto los capítulos en que compite con “Súper Sam”, una extraña mezcla entre Súperman y el Tío Sam, y cuyo lema “Time is Money” se contraponía con la nobleza del “No contaban con mi astucia”. Porque probablemente en América Latina a lo largo de la historia, a falta de poder y de recursos materiales, es precisamente la astucia, el ingenio e incluso la picardía, a las que se echa mano para enfrentar las situaciones difíciles.

El mundo de Chespirito es un mundo realista que recurre al humor como recurso sagrado para reírnos de la desgracia de una América Latina, que ampliando lo que Porfirio Díaz dijera acerca de México, desde siempre ha estado tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos. Por eso tal vez la verdadera “adicción” que ha provocado durante cuarenta años en los telespectadores de la región, generación tras generación. Porque nos sentimos reflejados en aquellos personajes, en sus conflictos, en sus venturas y desventuras. Al reírnos de ellos, nos reímos de nosotros mismos, redimiendo así nuestras penas y nuestras culpas.

Por eso y por mucho más, la cultura Latinoamericana está de luto. Porque a lo largo de cuatro décadas, este “súpercomediante” hizo que todos nuestros movimientos estuvieran fríamente calculados, aunque no nos tuvieran paciencia. A pesar que muchas veces nuestras antenitas de vinil no detectaran a tiempo la presencia del enemigo, supimos perdonar porque entendimos que, seguramente, se les había chispoteado. Y cuando no nos quedó de otra y no pudimos acusarles con nuestra mamá, hubo que recurrir a descalabrarle los cachetes a más de alguien, escudándonos eso sí, desde luego, en que todo había sido sin querer queriendo.

Así que sin más que agregar, con permisito dijo monchito…

(*) Tito Flores Cáceres es Doctor en Gobierno y Adm. Pública.