El viejo filósofo inglés del siglo XVII Thomas Hobbes tenía razón o al menos parece tenerla en lo que respecta a América Latina durante los mundiales de fútbol: el Ser Humano es eminentemente violento y competitivo y requiere de un Leviatán, un Estado fuerte, poderoso y castigador, que logre regular la convivencia.
Y es que en ciertos países cuyas selecciones participaron en el torneo, las celebraciones en los casos de triunfo llegaron a tal descontrol, que provocaron innumerables daños a las personas y a la propiedad pública y privada y han impulsado a ciertas autoridades a jugar precisamente al Leviatán, por medio de severas medidas de control.
Probablemente uno de los casos más llamativos es el caso de la ciudad de Bogotá, cuya Alcaldía, como informa el diario El Espectador «decretó la prohibición de compra, venta y consumo de alcohol en la capital colombiana durante el partido de cuartos de final del Mundial que disputarán Colombia y Brasil el próximo viernes, para evitar hechos violentos. La «ley seca» empezará desde las diez de la mañana y se extenderá hasta las diez de la noche del viernes.
¿Qué cosas no? Como de realismo mágico.
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